El año nuevo chino acaba de empezar. Es el año nuevo lunar, el del cerdo, y en las entradas de los comercios de la calle Marcelo Usera, Madrid, cuelgan enormes farolillos rojos con motivo de esta festividad. Todos los carteles de agencias de viajes, farmacias, tiendas de ropa y asesorías legales que pueblan las calles están traducidos al chino y al castellano.

No es casualidad que en esta pequeña Chinatown, situada al sur de la capital, surja el proyecto Usera Anti-Rumores donde los vecinos junto a la asociación La Rueca y con la financiación de la Junta del Distrito clamen contra los bulos que se vierten sobre la población china.

Se trata de una población que ha pasado de 11.000 personas a finales de los 80 a más de 215.000 en toda España, según el INE en 2018. En este barrio se concentra la mayor parte de la población asiática de Madrid.

«Es importante luchar contra los bulos porque el colectivo chino es bastante ‘hacia dentro’ y, desde fuera, la gente lo considera uno de los más desconocidos, de los más cerrados y estigmatizan al colectivo chino. Es importante desmentir y darse a conocer». Quien habla es Yue Fu, mediadora intercultural de la organización Usera Anti-Rumores.

Desde 2017 la organización ha preguntado a los vecinos y comerciantes del barrio e incluso a las asociaciones deportivas y culturales cuáles eran los principales rumores que escuchaban sobre la población china. «Comen perro o gato», «no quieren integrarse» o «no pagan impuestos» son de los más repetidos. No son ciertos. «Las personas deben tener los conocimientos y herramientas comunicativas para contrarrestrarlos», indica el coordinador del proyecto Usera Anti-Rumores, José María Fernández.

Para ello, la asociación ha elaborado diferentes estrategias como impulsar charlas informativas para que la población china conozca sus derechos en materia de salud, impuestos, jubilación y educación así como crear una pequeña red de agentes anti-rumores, quienes tratan de aconsejar y detectar los posibles mitos que se dicen de la población china en espacios comunes como cafeterías o mercados. Entre sus consejos para desmontar los bulos hablan de escucha activa, de empatizar con la persona que lo cuenta y contra argumentar desde el respeto.

Mito: ¿Los chinos comen perro?

«Los chinos aquí no comen gatos ni perros. No es de verdad. No existe. Eso es mentira. ¿Porque dicen eso? Porque en China hay un pueblo que comen un tipo de perros. Pero en España nunca venden carne de gato y perro. No existe. Eso es porque muchos televisiones y periodistas dicen esto», explica Xu Son Ling, presidente del Centro de Mayores de Usera, a Maldita.es con la ayuda de un traductor.

Xu Son Ling, presidente del Centro de Mayores de Usera, fue uno de los vecinos del barrio que participó en este proyecto desmintiendo en redes bulos sobre si sus paisanos comían o no perro en España. Junto a él varios niños y mujeres desmintieron en esta pieza los diferentes mitos que ronda alrededor de sus tradiciones.

Son Ling aterrizó en España en la década de los noventa con 40 años. Empezó a trabajar como camarero y ahora es presidente del Centro de Mayores Chinos de Usera, lugar que ha sido el escenario del documental ‘Wan Xia, la última luz del atardecer’.

Un documental nominado a los Premios Goya 2019 donde se relata cómo empiezan a sucederse una serie de problemas eléctricos en el club, tras el fallecimiento de uno de los protagonistas, que amenazan con arruinar las celebraciones del Año Nuevo Chino.

Mito: «No quieren integrarse»

«Es difícil integrarse cuando te pasas 18 horas en un comercio», explica a Maldita.es José María Fernández, coordinador del programa de mediación intercultural de Usera. Cuenta que las primeras generaciones que llegaron lo tenían más difícil que los descendientes a la hora de interactuar con la población autóctona, principalmente por el idioma. Las segundas generaciones «ya saben castellano» y no tendrían este problema.

Una de las dificultades que ha tenido Xu Song Ling al vivir en España es la de hablar el idioma, pero desde el Centro de Mayores trata de participar en talleres de caligrafía o festivales de baile. Por su parte, la joven Fu procura ayudar a los mayores en las inscripciones para los cursos de español, además de empoderar a la ciudadanía contra los bulos.


Xu Song Ling, presidente del Centro de Mayores Chinos de Usera, Maldita.es

«Es difícil verlos fuera del Centro de Mayores Chino, como se han pasado toda la vida trabajando, de casa al trabajo y de trabajo a casa, se sienten muy inseguros incluso saliendo de Usera», cuenta la directora del documental ‘ Wan Xia’, el cual se emitirá este viernes con motivo del Año Nuevo Chino. El Centro de Mayores Chino sería «el sitio que crearon para reunirse, salir de casa y hacer cosas divertidas. Todavía se sienten impresionados con la ciudad».

Mito: «No pagan impuestos»

Desde Stop Rumores, una estrategia contra los rumores y estereotipos negativos de la Federación Andalucía Acoge, incidieron en cómo la población china estaba estigmatizada en torno al tópico de no pagar impuestos.

Tal y como desmontaron en su web, todas las personas chinas, o de cualquier otro origen, que permanezcan dentro del territorio español más de 185 días tienen la obligación de pagar sus impuestos aquí. Además, existe un convenio entre China y España para evitar la doble imposición que también está firmado con otros 70 países de todo el mundo.

«Es cierto que hay un cierto resquemor de los comercios de toda la vida que van cerrando y ellos aguantan», detalla Fernández, de Usera Anti-Rumores. «No es un tema de que tengan beneficios fiscales, es que trabajan más barato y no hacen otra cosa», explica. La comunidad china en España ocupa el primer puesto en número de trabajadores autónomos, según el INE y como publica Europa Press Data en estos gráficos.

Los bulos llevan moviéndose desde los años 90

La profesora Gladys Nieto de Antropología China en la Universidad Autónoma de Madrid experta en la diáspora china recuerda que ya desde la década de los 90 los bulos sobre esta comunidad estaban relacionados con la comida.

«Decían que cogían de Casa de Campo mantarrayas y las ponían en los platos de los comensales», cuenta del parque madrileño. «Fue una situación bastante complicada porque les bajaba el trabajo frente a estas dudas de la gente. La gente se lo creía», lamenta. «Está asociada esa idea de que efectivamente es así, de que se comen todo lo que camina y de que efectivamente en España te dan gato«.

Ante todos estos bulos, Nieto sugiere que existe maltrato hacia la población china y sus negocios. «La gente duda y dice ‘fíjate están en estos restaurantes y no entra nadie, es lavado de dinero». «Hay una especie de maltrato hacia ellos», subraya.

El mediador intercultural Fernández reclama que esta población sufre continuamente robos en sus comercios.»Les roban mucho», recalca.

«Están hartos de los robos y tienen un margen de beneficio muy pequeño que lo compensan con horas de trabajo». Entre las situaciones desagradables que se encuentran en sus locales destaca los casos de gente entra bebida y les habla mal o quienes entran fumando en la tienda.

Los descendientes de chinos son sensibles a este tipo de bulos

A ojos de la investigadora, las primeras generaciones de migrantes chinos, llegadas entre la década de los 90 e inicios de los años 2000, no es la más susceptible de sufrir por este tipo de bulos sino que quienes realmente lo sufren son sus hijos y nietos.

«La primera generación a veces no se entera», indica, «en redes, los descendientes son muy activos y son enormemente sensibles a este tipo de bulos, tienen mucho malestar, no se sienten identificados y creen que hay una generalización enorme», específica. Según el INE, en 2017 nacieron en España 2.956 niños en los que al menos uno de los dos progenitores tenía nacionalidad china.

Esta pieza de Verne reflejó cómo los niños nacidos de migrantes mantienen los vínculos con la cultura de sus padres y al mismo tiempo intentan encontrar referentes que los representen. «No hay manera de que los puedan ver en su diversidad, donde a veces ellos se sienten parte de ambos mundos y son muy críticos contra los bulos y los reconocen como prácticas racistas», reconoce la antropóloga.

Ante el bulo acerca de la supuesta «constumbre» entre la población china de «comer perro», Yue Fu responde con una anécdota: «Una vez estaba paseando a mi perra husky con mi familia y dijo un hombre ‘uy, mira una china con perro’ y contesté ‘es que muchas familias chinas tenemos perros, no nos los comemos».